El viajero

Tuesday, November 29, 2005

Un dia, muy pronto

Esperaba su sonrisa al llegar a casa. Sabía que después de un dia muy ajetreado, aquellos labios curvados iban a ser la merecida bienvenida en el hogar. Aquello que siempre soñé recibir al tenerla a mi lado, se cumple a diario, como el sol que aparece cada dia por el oriente.

Mañana es sábado y por lo tanto motivo para salir a dar una vuelta por la ciudad o quizás escaparnos a algún lugar mas apacible. Ya nuestra pequeña bebe esta dando sus primeros pasos, quizas sea adecuado ir al campo a que disfrute de los espacios abiertos.

La semana pasada nos quedamos en casa, estabamos muy cansados, ella con sus actividades y yo con las mias. Alquilamos dos peliculas, una de acción y una de drama, como era previsible, la de acción las vimos juntos, pero la de drama solo la ví yo. Al final se despertó para llenarme de besos y cariñitos. Creo que en el fondo eso era lo que deseaba al final de su película.

A la mañana siguiente, me levanté muy temprano para cumplir el ritual dominguero, llevarle el desayuno a la cama: un jugo de piña con sus tostadas con mermelada. Claro que lo hago bien temprano porque sino es capaz de levantarse a las 11 de la mañana y no hubiera habido tiempo para cocinar, y en verdad deseo cocinar con ella que ir a comer menú en la calle.

Todo aquel día jugué con la bebe. Está cada vez mas linda. Me cela un poco cuando lleno de besos a su madre. En fin, ambas se amistan cuando escuchan musica, y mi amor ya le esta enseñando pasos de baile. Mi amor, sin duda es una gran bailarina, y su hija seguirá sus pasos.

Hoy es viernes, esta noche nos amaremos, e independientemente de lo que suceda a nuestro alrededor, siempre cada día sentiré recibir de su corazón el amor que me tiene, y ella sentirá lo que mi corazón siente, también amor.

Sunday, November 20, 2005

Cusco

Aquella noche regresaba muy cansado de Sicuani. Había estado muy cerca del nudo de Vilcanota, donde se inicia el altiplano, y aunque ello hubiera bastado con salvar el dia, logré visitar la plaza de armas de Tinta y caminar por sus calles que bellamente empedradas revelaban orgullosamente su participación en nuestra historia.

Al parar en el grifo, con cierto temor timbre su teléfono. Aunque me sentia muy cansado, sabía que era quizás la única oportunidad para conocerla mejor. Al termino de esa noche, tras un grito en aquella piedra, en esa fria noche, supe que regresaría por ella.

Han pasado casi dos meses de aquella noche y aun recuerdo aquella voz que me llamaba cuando me retiraba despues de esperar un buen rato en aquel intenso frio. Si no escuchaba el llamado, el destino mio hubiera sido otro en este momento, tal vez no hubiera visto a mi chaparra bailando en aquel lugar, quizas no hubiera bailado con ella, quizas no me hubiese atrevido a pedir su numero de telefono, quizas no hubiera estado al dia siguiente en aquel grifo decidiendo en llamarla o no.

Veo las fotos en Macchu Picchu cada noche. El paisaje es complementado con nuestras sonrisas, como si las piedras obtuvieran en un instante vida y sonrieran al sentir nuestro cariño. Apago las luces y deseo revivir de nuevo ese momento.

Lima 20 de Noviembre de 2005.